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Esa frecuentación de fiestas le ha servido a Posadas para
conocer al personal y los detalles de sus vidas que luego tras-
lada a sus libros. “Me encanta meter a la gente que me cae mal
en mis novelas. En la novela los puedo incluso matar y no voy
a la cárcel”.
El director de La Verdad, Alberto Aguirre, preguntó, a
tenor de la temática de su novela “La hija de Cayetana”, acer-
ca de la niña negra que adoptó aquella Duquesa de Alba que
pintó Goya, que qué quedaba hoy en España de la sociedad
del siglo XVIII. Gran cuestión. Y sujeta a grandes sorpresas
sobre todo en el ámbito femenino, que no pasan desapercibi-
das para Posadas.
—En el Siglo XVIII la mujer tenía un papel muy relevante
en la sociedad, sobre todo en la alta sociedad. Es el siglo de las
grandes mujeres. Sus opiniones eran muy respetadas y busca-
das. Luego, llegó la burguesía con sus costumbres machistas y
represoras y la mujer retrocedió, hasta que de nuevo resurgió
en los años 60 del pasado siglo”.
Según el crítico Belmonte, casi la mitad de los murcianos
reconocen que nunca han tenido un libro en las manos para
leerlo. Hay, no obstante, un hábito de comprar más libros. Lo
que no hay es un hábito de leerlos. Para Posadas, lo que habría
que hacer para que se leyese más es “prohibir los libros”. El
placer de lo ilegal. Que es como el placer de la piratería: re-
conoce Carmen Posadas que su último libro sólo ha tardado
tres días en ser pirateado en internet. “Al menos han sido tres
días. Los libros de Harry Potter antes de salir a las librerías ya
están pirateados”.
LA HIJA DE CAYETANA
Hay veces que de grandes fiascos surgen grandes triunfos.
Al menos es lo que le ocurrió a Carmen posadas tras tirar
a la basura un proyecto de novela sobre maría Bonaparte.
El problema es que estaba escribiendo la novela desde el
punto de vista de María, que adoraba a Freud, al padre
del psicoanálisis, y que a Posadas le parece un charlatán.
Se quedó en suspenso hasta que por una de esas casuali-
dades de la vida una amiga le dijo en una conversación
banal “¿Tú sabes que la Duquesa de Alba, la de Goya,
tuvo una hija negra”. Y, entonces, empezó a investigar.
Asegura la escritora que siempre sigue los consejos
de James Boswell (1740-1795), autor de la biografía de
Samuel Johnson, considerada la mejor que se ha publica-
do nunca. El escocés decía que tan importante es prestar
atención a la Historia, con mayúsculas, como a lo que los
franceses llaman la «petite histoire». Y eso es, precisa-
mente, lo que Posadas ha hecho en ‘La hija de Cayetana’
(Espasa), su último libro. En él, la escritora uruguaya, ga-
nadora del Premio Planeta y una de las autoras más leídas
de nuestro país, narra uno de los episodios menos cono-
cidos de la vida de Cayetana, musa de Francisco de Goya:
la Duquesa de Alba adoptó a una niña negra, María de la
Luz, que venía de Cuba y era hija de esclavos.