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ociedad secreta de ámbito internacional y
estructura jerárquica basada en la fraterni-
dad entre sus miembros, los cuales se agru-
pan en logias y hacen uso de ritos y signos
emblemáticos”. Es la definición de masone-
ría, una corriente que aún despierta mucha curiosidad como
quedó patente en la conferencia de Alados Diálogos ‘¿Qué
es la Masonería?’, impartida por Javier Sánchez de Amoraga,
Conde de Campohermoso. El tema desató tanto interés que
obligó a trasladar la cita del Congresillo al Salón de Actos y
aún así algunos tuvieron que oírla de pie. En esta entrevista
Sánchez de Amoraga, hombre erudito y de carácter afable que
llegó a ser Gran Maestro, nos da algunas respuestas.
¿Cómo empezó su interés por la masonería?
Nací y me crié en
la época del General Franco y entonces las corrientes sociales
hablaban muy mal de la masonería y yo me preguntaba el por-
qué de esa inquina. Sin embargo, grandes hombres han forma-
do parte de ella, como Ramón y Cajal, Isaac Peral o Mozart.
¿Que define la masonería?
Hay una definición propia que dice
que la masonería es una escuela de moral que se expresa a
través de alegorías y de símbolos. Aquí la finalidad es ser un
hombre bueno y convertirte en uno mejor. Es un camino de
aprendizaje y superación.
¿Por qué han estado tan perseguidos los masones?
La maso-
nería piensa que la espiritualidad está en manos de todos. Tú
eres libre porque Dios te ha hecho libre. Te ha dado una inte-
ligencia para que la uses no para que seas un perrito faldero.
En regímenes absolutistas, políticos o religiosos, esto chocaba
contra todo y por eso las persecuciones.
¿Hay que ser creyente?
En la masonería regular hay un docu-
mento que firmas en el que reconoces que crees en la existen-
cia de un arquitecto del universo, en la inmortalidad del alma,
que no eres pura materia. Hay otra masonería, llamada liberal,
en la que no es obligatorio. Ésa es la diferencia.
¿Y las mujeres?
El movimiento feminista en España y el dere-
cho al voto de la mujer se consigue gracias a masonas como
Clara Campoamor o López de Ayala. En la masonería regular
lasmujeres no estaban aceptadas porque uno de los requisitos
era ser hombre libre y las mujeres no lo eran. Ahora hay una
gran logia femenina y otras que son mixtas y cada uno elige lo
que quiere.
¿Cómo entra uno en una logia?
Primero hay una preselección.
Debes ponerte en contacto con alguien y esa persona te pue-
de presentar. Puede pasar más de un año desde que lo pides
hasta que te aceptan. Analizan tu vida, tu trabajo, lo que haces.
En definitiva, si eres buena persona. Una vez que entras hay
tres niveles: el primero de aprendiz, el segundo de compañero
y el tercero de maestro. Yo he sido Gran Maestro provincial.
Tu obligación es formarte, mejorarte. Todos los masones tie-
nen la obligación de mejorar la sociedad y los hermanos de la
logia se ayudan unos a otros.
¿Cuantos masones hay en España?
Andará por unos 2.600.
No es demasiado. Esto no es un partido político. Yo ayudé a
crear la Gran Logia Provincial de Murcia. Hay más pero se
guarda cierta prudencia. La protección de datos que es algo
tan de moda se utiliza en la masonería desde hace siglos. Al
Gran Maestro se le elige por 4 años. El jefe de una logia, el Ve-
nerable, está un año, y después pasa a ser uno más. Es una re-
presentación, un trabajo que haces por un tiempo y nada más:
tú no eres nadie.
¿Qué destaca de la experiencia dentro de la masonería?
Lo
mejor son las ideas, el concepto, la cosmovisión profunda del
mundo. Y las personas que te encuentras. No es que sean san-
tos pero es donde más buena gente he encontrado. La logia te
enseña que todos somos iguales. Un banquero y un hombre en
paro, un monárquico y un republicano, un judío o un cristiano,
son hermanos, se quieren y se entienden.
¿Ha encontrado respuestas a las grandes preguntas?
Como
periodista sabes que lo importante son las preguntas. Siempre
son inteligentes y verdaderas. Las respuestas son una especie
de consuelo que nos damos a nosotros mismos para hallar
tranquilidad.
“Todos los
MASONES tienen
la obligación de
mejorar la sociedad”
POR C. ALCÁNTARA
De izq. a dcha.: Javier Sánchez de Amoraga, Cosuelo
Mengual, Mónica Leal y Esteban de la Peña.